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Propuestas concretas

Uno de los “defectos” que se le achaca al movimiento de “Democracia Real Ya” es la no concreción de sus propuestas. Que sí, que son unos chicos indignados, que tienen una pataleta, que lo de Sol estuvo muy bien… Pero que no terminan de saber lo que quieren. Ya se sabe, la juventud, que siempre es perroflauta y caprichosa, ha puesto de moda eso de dormir en la calle mientras dicen que nada vale.

Y, sin embargo, más que un defecto es una virtud: es tan grande la indignación de muchos ante el sistema actual, que hay muchos motivos para la indignación y, por tanto, muchas propuestas por hacer. Es natural, por tanto, que el propio movimiento DRY necesite tiempo para (por medio de las asambleas ciudadanas) escuchar, debatir y asumir tantas y tantas propuestas. Se trata de un movimiento social (nunca me cansaré de repetirlo: social) que pretende incluir y no excluir. Necesita su tiempo. Y un cambio como el que se pretende ha de hacerse despacio para que sea permanente y no fruto de la desorientación y la improvisación.

De todos modos, y como propuesta a la que me adhiero, os incluyo aquí un texto que es de lo mejor que he leído en los últimos tiempos acerca de modos para la regeneración de nuestro país. Las negritas son mías, aviso. A ver qué os parece.

Muy señor nuestro: deseosos los que firman de cooperar, dentro de sus modestas fuerzas, a la generación de un nuevo estado social en España, dirígense a usted, que tanto puede hacer por nuestra idea, y le invitan a prestar su adhesión, contribuyendo a concretar en hechos un ideal naciente.

Hay en estos momentos en España un gran número de hombres jóvenes, de ideas nuevas, de trabajadores humildes… Es cierto que no tienen una orientación única; tampoco la pueden tener. La desorientación actual es un resultado del medio ambiente. Uno de los caracteres típicos de nuestra época es la rápida digestión de los ideales. Hay en la atmósfera moral de este período en que vivimos un fermento tan enérgico de descomposición, que dogmas, utopías, fórmulas metafísicas, todo lo que no tiene una base positiva y exacta, aunque nazca lozano y fuerte, lo digiere el ambiente con una rapidez inverosímil.

El sentimentalismo ha producido en sociología, sobre todo en política, una porción de sistemas que en determinado tiempo han parecido dogmas indiscutibles y al poco tiempo han sufrido una crisis tal que han llegado a ser olvidados y considerados como sueños de cerebros vacíos. (…)

Estamos asistiendo a la bancarrota de los dogmas; muchos de éstos, que hace años parecían como hermosas utopías, hoy están cuarteados, momificados; aunarán quizá intereses, servirán para defender lo creado, pero no tienen el carácter de estables.

Un viento de intranquilidad reina en el mundo.

En España, como decíamos antes, hay un gran número de hombres jóvenes que trabajan por un ideal vago. Esta gente joven no puede unir sus esfuerzos, porque no es posible que tenga un ideal común. Dada la pereza intelectual del país, dada la pérdida nacional del sentido de moralidad, lo más lógico es presumir que, de estos jóvenes -siguiendo el camino de la mayoría de los hombres de la generación anterior-, los afortunados engrosarán los partidos políticos, vivirán en la atmósfera de inmoralidad de nuestra vida pública, y los fracasados irán a renegar constantemente del país y de los gobiernos en el rincón de una oficina o en la mesa de un café.

¿Se puede creer que esta fuerza de toda esa gente joven es inútil, sin aplicación, que no tiene nada aprovechable? No. La cuestión es saberla aplicar, la cuestión es encontrar algo que canalice esa fuerza, algo que sirva de lazo de unión entre todas esas energías dispersas y sin rumbo.

No puede servir de base de unión de unos y de otros el dogma religioso, que unos sienten y otros no, ni el doctrinarismo republicano o socialista, ni siquiera el ideal democrático, porque si muchos creen en la virtualidad de la democracia, otros la consideran como un absolutismo del número, que no ha producido ni producirá liberación de la Humanidad, sino una especie de nuevos privilegios a favor de los más audaces y de los más indelicados. (…)

Y este mejoramiento sólo lo puede dar la ciencia, única base inderruible de la humanidad. El romanticismo no ha hecho más que perjudicarnos: las soluciones sentimentales no pueden ser nunca sólidas ni prácticas.

La aplicación de la ciencia social a las miserias de la vida puede ser el lazo de unión entre los hombres de tendencias altruistas. Al unir las aspiraciones de unos y otros dentro de lo práctico y de lo posible, sin confundirlas en su parte doctrinal, sabemos que no vamos a realizar inmediatamente nuestros proyectos, pero queremos que las ideas se agiten, se aireen y que conozcan las soluciones científicas de los problemas de los más interesados en resolverlos.

Aplicar los conocimientos de la ciencia en general a todas las llagas sociales, unas comunes a todos los países, otras peculiares a España, es nuestro deseo. Poner al descubierto las miserias de las gentes del campo, las dificultades y tristezas de millares de hambrientos (…)

Y después de esto, llevar a la vida las soluciones halladas, no por nosotros, sino por la ciencia experimental, deteniéndonos oportunamente allá donde se detenga, pero con las soluciones encontradas, no mostrarlas fríamente, sino propagarlas con entusiasmo, defenderlas con la palabra y con la pluma hasta producir iniciativas particulares para aquellas soluciones en que, por fortuna, se pueda prescindir del Estado.

Aquí donde lo veis, este texto fue escrito en 1901 por Baroja, Azorín y Maeztu. Es el llamado “Manifiesto de los tres”, uno de los principales textos teóricos de la Generación del 98. Los 110 años que han pasado han hecho, cómo no, que el texto pierda un poco de vigencia. Pero en muchos casos parece que fue escrito anteayer en una asamblea de barrio. Una asamblea a la que le gustaran las florituras literarias, sí, pero con los mismos ideales e incertidumbres que tantos y tantos compartimos.

El otro día hablaba aquí sobre Amadeo de Saboya. Hoy sobre la Generación del 98. Y mi reflexión sigue siendo la misma: después de tanto tiempo, los problemas de España siguen siendo los mismos.

Ojalá esta vez sea la buena. Ojalá lo consigamos. Porque todos juntos, de modo pacífico, podemos hacer muchas cosas.

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Analizando los análisis

Tras una semana tan intensa y un domingo noche tan previsible, la información que emiten ahora los diferentes medios es bastante exagerada, del tipo: “Aplastante victoria del PP”, “El PSOE se disuelve”, “El movimiento del 15 M pierde fuerza”… Afortunadamente, ahora sabemos que la información es una cosa y los medios son otra. No quiero decir con esto que los medios mientan, por supuesto. Pero recordemos que ellos ejercen la función de filtro para darnos todo masticadito según consideran ellos apropiado.

Todos conocemos los hechos. Ha habido una crisis, ha habido una política económica errónea, ha habido una oposición, ha habido una movilización ciudadana mayor que las huelgas organizadas por los sindicatos, ha habido unas elecciones y ha habido unos resultados. Hasta ahí todo bien. Pero…

Si aplicamos la célebre fórmula del vaso medio lleno o medio vacío, nos daremos cuenta rápidamente de que el PP no ha ganado. Ha sido el PSOE quien ha perdido. Que es lo mismo, pero no es igual. Del mismo modo que en el 2004 perdió el PP por su mala gestión de la información sobre los atentados del 11M.

¿Qué significa esto? Varias cosas. Para explicarme mejor, me remito al gráfico que está circulando estos días por internet: el porcentaje de voto en estas elecciones con respecto al número total de ciudadanos con derecho a voto.

En primer lugar, vemos que el PP se ha llevado un 24 % de los votos posibles. Esto significa que sólo uno de cada cuatro españoles confía en el PP. Uno de cada cuatro. Este porcentaje, además, es muy similar al de cada convocatoria electoral. El PP sabe que se mueve en una horquilla de entre 9.700.000 votos y 10.300.000 Esto, a todas luces, no es una victoria: el partido ganador vence, pero no convence. Sus votantes son básicamente los mismos de siempre, y, conscientes de ello, basan su campaña en conseguir que el votante de izquierdas se abstenga. Y así ha sido: la diferencia de estas elecciones con respecto a otras convocatorias es que los ciudadanos con un pensamiento más inclinado a la izquierda no ha votado. Como explicaba el otro día, seguramente porque no se han sentido representados por ningún partido.

El perdedor, como vemos, es el PSOE. Ha perdido las elecciones, ha perdido el gobierno de varias Comunidades Autónomas y de varios ayuntamientos. Ha perdido a parte de su electorado, ha perdido la confianza de la gente. Ha perdido su línea de pensamiento para ceder a las líneas que le marcan las mal llamadas “leyes del mercado”. Lo ha perdido todo. Y es normal. Hace poco menos de un año que el aún Presidente del Gobierno aseguró que solucionaría la crisis costase lo que costase. Bueno, aún no hemos salido de la crisis. Pero costarle, le ha costado un ojo de la cara. Y lo que es peor: a todos los españoles, que hemos tenido que ayudar a los bancos causantes de todo esto perdiendo años de jubilación.

Ahora bien: si el PSOE ha perdido y el PP no ha ganado, ¿quién ha ganado? ¿No ha habido ganador? Por supuesto que sí. Sólo hay que ver la gráfica. El partido ganador ha sido el de la abstención. Y si le sumamos los votos en blanco y nulos, más aún. Casi lo mismo que la suma de PSOE y PP juntos. Miradlo bien. No es una metáfora. Es la realidad.

Habrá que valorar esto en su justa medida, y cada uno podrá sacar su conclusión. Ya sabemos las de los medios, y me encantaría saber las vuestras. Yo, amante feroz de que todos seamos consecuentes con nosotros mismos, os dejo algunas conclusiones y algunas preguntas:

–        El PP, que tanto ha hecho por negar la validez de los resultados electorales del 2004, debería plantearse ahora un poco de mesura en su satisfacción para así ser consecuente. Feo está no saber perder, pero peor aún es no saber ganar.

–        El PSOE debería plantearse qué hacer en este año que tiene por delante. Creo que lo más consecuente es dar un salto mortal hacia la izquierda. Es la única opción que tienen para rescatar a sus electores perdidos. Y, total, ya que parece que tienen las nacionales perdidas, ¿por qué no irse del gobierno con los deberes hechos?

–        El PP y el PSOE deberían ver esta gráfica y darse cuenta de que, unidos, sólo suman un 42 %. Esto significa que a más de la mitad de los españoles no les interesan sus discusiones, insultos y descalificaciones sobre quién es el mejor. Somos millones, millones, los que pensamos que tanta energía gastada en exabruptos podría emplearse en solucionar los problemas de este país.

–        El movimiento 15M debería continuar sus más que legítimas aspiraciones. Sé que se está haciendo, pues no dejan de llegar a nuestros correos todo tipo de mails con nuevas medidas y nuevas asambleas. Pero necesitamos urgentemente una cara, un líder carismático, una persona que aglutine los deseos que tenemos tantas y tantas personas.

–        ¿Es moral que un partido –en este caso el PP, pero me refiero a cualquiera- que sólo ha conseguido un 25% del voto total, tenga una mayoría absoluta que le permita maniobrar durante 4 años sin tener que dar explicaciones?

–        ¿Es moral que cada vez sean más frecuentes que en las ruedas de prensa los políticos no admitan preguntas? ¿Por qué aquellos a quienes pagamos con nuestros impuestos no admiten que les preguntemos qué hacen con nuestro dinero?

Un poco de Machado para empezar

Siempre he intentado adoptar una actitud crítica en mi vida (es decir, la habilidad de obtener un criterio propio ante lo que sucede) y, como tal, estoy especialmente interesado en escuchar las opiniones críticas a este movimiento. Pero creo que las descalificaciones e insultos inhabilitan a quien los profiere, por muy coherente que sea su discurso. Es por eso que en este blog no encontraréis nada de eso. Y es por eso que os invito, por el bien de la sociedad de la que todos somos parte, a que a partir de ahora, sean cuales sean vuestros comentarios, dejemos el divide y vencerás de los insultos para adherirnos todos al la unión hace la fuerza del pensamiento crítico y constructivo.

Este blog nace, pues, con la intención de ser un foro de pensamiento crítico. Sé que en estos tiempos que corren decir eso suena a utopía o a palabras huecas. Sin embargo, intentémoslo entre todos. Como decía Antonio Machado,

Tu verdad no: la Verdad,

y ven conmigo a buscarla;

la tuya, guárdatela.

¿Comenzamos?