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Por qué no hay una democracia real en España (en ocho sencillos pasos)

La semana pasada regresé de Palermo, donde he estado viviendo algo menos de dos meses. Sí, todo el mogollón del 15M me ha pillado fuera. Así que llevo unos días leyendo todo tipo de blogs, hablando con amigos, informándome en las asambleas… Poniéndome al día, en fin.

En estas semanas, como digo, me ha dado tiempo a leer unos cuantos artículos sobre el zoológico en que se ha convertido la política en España. Y mientras saco tiempo para escribir algo, quiero dejaros uno de los mejores artículos que me he encontrado. Pertenece a un excelente blog de humor llamado “El porqué de una mosca encerrada“. La entrada en cuestión se llama “Por qué no hay una democracia real en España (en ocho sencillos pasos)” y comienza así:

Si decimos que en España no hay una democracia real lo decimos por algo.
Lo digo porque hay por ahí quien afirma, cual en canción de Ketama, que estamos locos y que no sabemos lo que queremos. Para contribuir a rebatir esta chorrada tan sumamente gorda hemos confeccionado una lista con los ocho motivos de por qué en España no hay una democracia real. Ocho, que podrían ser más, y ordenados subjetivamente por un servidor de ustedes. Y motivos, ojo; no propuestas. Aquí no proponemos ni listas integralmente abiertas ni sufragios radicalmente representativos. Por no proponer es que no proponemos nada. Esto es una humilde lista, no un manifiesto. Así que explicamos, sin más, el porqué de que estemos tan hasta los cojones en ocho sencillos pasos. De forma fundada –que es como se razonan las cosas–, con un poquito de sentido del humor –que es de lo que va este blog–, concatenando –para amenizar– y, sobre todo, humildemente y sin querer ir de originales –porque entre machaconas y obviedades, todo lo que se dice aquí se ha dicho ya en muchos otros sitios–. Y erradamente en algunas cosas, seguramente, porque ni soy leguleyo ni miren, ganas que tengo. Aún así, les animo a leerse el tocho, de una sentada o por entregas, o parte de él. Les anuncio, por cierto, que el primer punto es el más coñazo, pero que después la cosa mejora. Y si les gusta, a que hablen de lo que aquí hablamos. Porque hay que difundir la palabra, porque concentrarse y hacer bulto no lo es todo y porque además no sólo de retweets vive el revolucionario. Ésta es nuestra pequeña contribución a todo esto.

La entrada no tiene desperdicio, aunque el mismo autor reconoce algunos errores en algunos tecnicismos. Os recomiendo que la leáis y, si os parece oportuno, escribir algún comentario.

Podéis leer la entrada completa aquí.

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Analizando los análisis

Tras una semana tan intensa y un domingo noche tan previsible, la información que emiten ahora los diferentes medios es bastante exagerada, del tipo: “Aplastante victoria del PP”, “El PSOE se disuelve”, “El movimiento del 15 M pierde fuerza”… Afortunadamente, ahora sabemos que la información es una cosa y los medios son otra. No quiero decir con esto que los medios mientan, por supuesto. Pero recordemos que ellos ejercen la función de filtro para darnos todo masticadito según consideran ellos apropiado.

Todos conocemos los hechos. Ha habido una crisis, ha habido una política económica errónea, ha habido una oposición, ha habido una movilización ciudadana mayor que las huelgas organizadas por los sindicatos, ha habido unas elecciones y ha habido unos resultados. Hasta ahí todo bien. Pero…

Si aplicamos la célebre fórmula del vaso medio lleno o medio vacío, nos daremos cuenta rápidamente de que el PP no ha ganado. Ha sido el PSOE quien ha perdido. Que es lo mismo, pero no es igual. Del mismo modo que en el 2004 perdió el PP por su mala gestión de la información sobre los atentados del 11M.

¿Qué significa esto? Varias cosas. Para explicarme mejor, me remito al gráfico que está circulando estos días por internet: el porcentaje de voto en estas elecciones con respecto al número total de ciudadanos con derecho a voto.

En primer lugar, vemos que el PP se ha llevado un 24 % de los votos posibles. Esto significa que sólo uno de cada cuatro españoles confía en el PP. Uno de cada cuatro. Este porcentaje, además, es muy similar al de cada convocatoria electoral. El PP sabe que se mueve en una horquilla de entre 9.700.000 votos y 10.300.000 Esto, a todas luces, no es una victoria: el partido ganador vence, pero no convence. Sus votantes son básicamente los mismos de siempre, y, conscientes de ello, basan su campaña en conseguir que el votante de izquierdas se abstenga. Y así ha sido: la diferencia de estas elecciones con respecto a otras convocatorias es que los ciudadanos con un pensamiento más inclinado a la izquierda no ha votado. Como explicaba el otro día, seguramente porque no se han sentido representados por ningún partido.

El perdedor, como vemos, es el PSOE. Ha perdido las elecciones, ha perdido el gobierno de varias Comunidades Autónomas y de varios ayuntamientos. Ha perdido a parte de su electorado, ha perdido la confianza de la gente. Ha perdido su línea de pensamiento para ceder a las líneas que le marcan las mal llamadas “leyes del mercado”. Lo ha perdido todo. Y es normal. Hace poco menos de un año que el aún Presidente del Gobierno aseguró que solucionaría la crisis costase lo que costase. Bueno, aún no hemos salido de la crisis. Pero costarle, le ha costado un ojo de la cara. Y lo que es peor: a todos los españoles, que hemos tenido que ayudar a los bancos causantes de todo esto perdiendo años de jubilación.

Ahora bien: si el PSOE ha perdido y el PP no ha ganado, ¿quién ha ganado? ¿No ha habido ganador? Por supuesto que sí. Sólo hay que ver la gráfica. El partido ganador ha sido el de la abstención. Y si le sumamos los votos en blanco y nulos, más aún. Casi lo mismo que la suma de PSOE y PP juntos. Miradlo bien. No es una metáfora. Es la realidad.

Habrá que valorar esto en su justa medida, y cada uno podrá sacar su conclusión. Ya sabemos las de los medios, y me encantaría saber las vuestras. Yo, amante feroz de que todos seamos consecuentes con nosotros mismos, os dejo algunas conclusiones y algunas preguntas:

–        El PP, que tanto ha hecho por negar la validez de los resultados electorales del 2004, debería plantearse ahora un poco de mesura en su satisfacción para así ser consecuente. Feo está no saber perder, pero peor aún es no saber ganar.

–        El PSOE debería plantearse qué hacer en este año que tiene por delante. Creo que lo más consecuente es dar un salto mortal hacia la izquierda. Es la única opción que tienen para rescatar a sus electores perdidos. Y, total, ya que parece que tienen las nacionales perdidas, ¿por qué no irse del gobierno con los deberes hechos?

–        El PP y el PSOE deberían ver esta gráfica y darse cuenta de que, unidos, sólo suman un 42 %. Esto significa que a más de la mitad de los españoles no les interesan sus discusiones, insultos y descalificaciones sobre quién es el mejor. Somos millones, millones, los que pensamos que tanta energía gastada en exabruptos podría emplearse en solucionar los problemas de este país.

–        El movimiento 15M debería continuar sus más que legítimas aspiraciones. Sé que se está haciendo, pues no dejan de llegar a nuestros correos todo tipo de mails con nuevas medidas y nuevas asambleas. Pero necesitamos urgentemente una cara, un líder carismático, una persona que aglutine los deseos que tenemos tantas y tantas personas.

–        ¿Es moral que un partido –en este caso el PP, pero me refiero a cualquiera- que sólo ha conseguido un 25% del voto total, tenga una mayoría absoluta que le permita maniobrar durante 4 años sin tener que dar explicaciones?

–        ¿Es moral que cada vez sean más frecuentes que en las ruedas de prensa los políticos no admitan preguntas? ¿Por qué aquellos a quienes pagamos con nuestros impuestos no admiten que les preguntemos qué hacen con nuestro dinero?